miércoles, 1 de enero de 2014
Ultimas...
Sonaban a lo lejos los últimos alientos de aquel día, un día como cualquier otro, un día tan único como irrepetible, un día 31 de un Diciembre que se agotaba. Había aplicado todos los remedios que el Doctor le indicara antes de marcharse, pero nada parecía surtir efecto para paliar el mal que le aquejaba. En esos instantes se enfrentaba él también a su final. Sabía que en cuanto la última campanada de media noche sonara su corazón se detendría, y lo único que podía curarle estaba a demasiados kilómetros de distancia, aunque la lejanía en realidad no era un problema geográfico, lo mismo hubiera dado que la medicina dulce, tibia y rosada, estuviera apenas a unos metros, apenas a unos palmos, apenas a unos centímetros; porque jamás llegaría a sus labios. Y posiblemente fuera mejor así, el fin de la agonía de su tiempo. Intentaba alejar de él aquel pensamiento gris, pero no podía, la nada se le antojaba mejor que otros 365 días diferentes pero todos iguales...
Etiquetas:
alfinaltodovuelvealmismopunto,
ausencia,
breve,
caminos,
ciclosyespirales,
cosasdeayer,
dedicadoa,
degrisynegro,
ecos,
ella,
gris,
maldición,
silencios,
suspiros
miércoles, 25 de diciembre de 2013
El Cristal...
La tienda se encontraba abarrotada, por lo que era casi imposible mirar nada con detenimiento, aún así, no estaba dispuesto a dejarse abrumar por la muchedumbre. Abrió su chaqueta y se quitó guantes y bufanda, metiéndolos en los bolsillos. Afianzó los pies y se planto delante de la vitrina, al mismo tiempo elevó la música en su MP3, la tercera "pista" del Último Mohicano escapó de entre los auriculares y sus oídos.En los diferentes estantes iluminados descansaban varias tallas de cristal. Con mucho cuidado tomó una de ellas, formada por multitud de caras lisas y acorazonadas, formando un pequeño corazón. Sus ojos atravesaron la luz más allá y su vista se perdió en su interior, donde se reflejaban condensados tantos recuerdos. Vio todas las huellas dejadas en el tiempo durante el año anterior, las sintió cercanas, más de lo que estaban ahora. Unos segundos después notó como, una a una, iban desapareciendo, borradas por los días del último año. Cerró los ojos intentando detener el agua temporal que dejaba una arena limpia y vacía, pero fue inútil. La última pisada acabó por desaparecer. Entre sus dedos notó como el cristal se quebraba, dejando en el interior de su mente un eco vacío imposible de olvidar. Apretó los dientes y contuvo las lágrimas cargadas de sonrisas perdidas.
martes, 17 de diciembre de 2013
Sueño Nuevo, Sueño Viejo
He soñado Babylonia como siempre he soñado. Y allí estabas tú. Tengo miedo porque entonces el ayer ha alcanzado al hoy. Me asusta la vieja historia sempiterna, me asusta que las palabras que no dije se conviertan en olvido y me asusta que las palabras pronunciadas se tornen en distancia. Y es hoy cuando no puedo dejar de preguntarme qué he de hacer. Quiero correr y alejarme de ti, quiero correr y acercarme a ti, quiero correr. Cierro los ojos con el deseo de volver a verte entresueños mientras mi corazón late lleno de miedo por lo que no siento, por lo que siento...
Y sí, Babylonia es una ciudad, una muy real, demasiado real, tan real que podrías viajar a ella si quisieras y supieras cual es...
Y sí, Babylonia es una ciudad, una muy real, demasiado real, tan real que podrías viajar a ella si quisieras y supieras cual es...
jueves, 28 de noviembre de 2013
Perfecto
El despertador sonó con suavidad, lejano, con una melodía dulce, a las nueve de la mañana, tal y como estaba programado para el fin de semana. Las ventanas, que eran la práctica totalidad de la pared al este, zumbaron levemente cuando cambió la carga eléctrica que volvía el cristal opaco, y dejaron que entrase toda la luz del día. Fuera, en el exterior, se mostraba un día radiante: el viento agitaba suavemente la hierba y las hojas de los árboles, las nubes, blancas y esponjosas, surcaban el cielo azul.
Se levantó adormilado y olió el aroma del pan tostado, giró la cabeza para constatar que Melisa no estaba en la cama ya. Sonrió. La mesa del desayuno estaba completamente puesta, sólo faltaban cuatro rebanadas de pan por salir de la tostadora. Se acercó lentamente a Melisa y la abrazó mientras le daba un suave beso en el cuello mientras aspirara el aroma de su cabello cebada. Ella sonrió.
-Deberías hacer que tus niños se levantaran ya o lo tomarán todo frío.
-Voy.
Separó sus brazos y la dejó con atención en la tostadora. El pasillo se iluminó desde el techo a su paso. Tocó primero a la puerta a su izquierda, luego a la de la derecha, y esperó unos segundos. Ante la ausencia de respuesta entró en la que tenía una L de color azul.
-Vamos Luis, es hora de levantarse.
-Cinco minutos más.
-Lo que tarde en levantar a tu hermana.
Un gruñido cariñoso y taparse de nuevo con las mantas fue la respuesta. Sonrió bobaliconamente mientras abría la puerta a la derecha, con una V morada.
-Victoria, vamos.
-Un rato más.
-Tu hermano ya está levantado y se lo va a comer todo.
-¿Ya?
Fue como darle a un interruptor. La niña se levantó y se agachó para buscar sus zapatillas en un único movimiento.
Se acercó a la habitación con la L azul.
-Luis, tu hermana tiene sus zapatillas en la mano.
De nuevo el interruptor. El chico salió de entre las mantas sin calzarse, corriendo hacia el pasillo. Los dos hermanos se cruzaron frente a frente, se detuvieron y luego, como si alguien les hubiera hecho la señal, se lanzaron a la carrera hacia la cocina. No pudo evitar una sonrisa tonta cuando los vio alejarse.
Cuando llegó de nuevo al comedor de la cocina los tres estaban sentados ya. Se detuvo en el umbral de la puerta y se quedó mirándolos. Vanesa levantó sus ojos verdes y le miró directamente.
-¿Qué te pasa?
-Nada, hace un día perfecto.
-Siempre lo hace- la voz melodiosa endulzó el aire.
-Sí, siempre.
[...]
Siempre era más difícil volver. El arconeural se desplazó hacia atrás dejando que pudiera incorporarse. Sus pies tocaron el suelo frío mientras en la holopantalla aparecía el mensaje que odiaba con todas sus fuerzas: "FIN DE LA SIMULACIÓN".
Se levantó adormilado y olió el aroma del pan tostado, giró la cabeza para constatar que Melisa no estaba en la cama ya. Sonrió. La mesa del desayuno estaba completamente puesta, sólo faltaban cuatro rebanadas de pan por salir de la tostadora. Se acercó lentamente a Melisa y la abrazó mientras le daba un suave beso en el cuello mientras aspirara el aroma de su cabello cebada. Ella sonrió.
-Deberías hacer que tus niños se levantaran ya o lo tomarán todo frío.
-Voy.
Separó sus brazos y la dejó con atención en la tostadora. El pasillo se iluminó desde el techo a su paso. Tocó primero a la puerta a su izquierda, luego a la de la derecha, y esperó unos segundos. Ante la ausencia de respuesta entró en la que tenía una L de color azul.
-Vamos Luis, es hora de levantarse.
-Cinco minutos más.
-Lo que tarde en levantar a tu hermana.
Un gruñido cariñoso y taparse de nuevo con las mantas fue la respuesta. Sonrió bobaliconamente mientras abría la puerta a la derecha, con una V morada.
-Victoria, vamos.
-Un rato más.
-Tu hermano ya está levantado y se lo va a comer todo.
-¿Ya?
Fue como darle a un interruptor. La niña se levantó y se agachó para buscar sus zapatillas en un único movimiento.
Se acercó a la habitación con la L azul.
-Luis, tu hermana tiene sus zapatillas en la mano.
De nuevo el interruptor. El chico salió de entre las mantas sin calzarse, corriendo hacia el pasillo. Los dos hermanos se cruzaron frente a frente, se detuvieron y luego, como si alguien les hubiera hecho la señal, se lanzaron a la carrera hacia la cocina. No pudo evitar una sonrisa tonta cuando los vio alejarse.
Cuando llegó de nuevo al comedor de la cocina los tres estaban sentados ya. Se detuvo en el umbral de la puerta y se quedó mirándolos. Vanesa levantó sus ojos verdes y le miró directamente.
-¿Qué te pasa?
-Nada, hace un día perfecto.
-Siempre lo hace- la voz melodiosa endulzó el aire.
-Sí, siempre.
[...]
Siempre era más difícil volver. El arconeural se desplazó hacia atrás dejando que pudiera incorporarse. Sus pies tocaron el suelo frío mientras en la holopantalla aparecía el mensaje que odiaba con todas sus fuerzas: "FIN DE LA SIMULACIÓN".
viernes, 11 de octubre de 2013
"Importaba"
El sonido rugoso, de la arena escapando por las costuras del saco, era una perfecta metáfora de como estaba acabando todo para él. Desde el suelo, mientras la vida se le escapaba en una tibia mancha carmesí, podía ver los diminutos cristales amarillos y naranjas lanzarse al vacío en alguna clase de cascada seca.
Ahora, mientras las sombras inundaban el brillo húmedo de sus ojos, y el silencio llenaba cada vez más sus oídos, se preguntaba si no habría sido más inteligente aceptar el soborno y dejarse caer en el tercer asalto; pero eso él no pudo verlo a tiempo, él tenía que ganar el título, tenía que hacerlo y no cabía otra cosa en su mente. Sin embargo, en esos precisos instantes, lograr el cinturón dorado de los pesos pesados no le importaba, ni lo más mínimo; ni siquiera le importaba el hecho de estar muriéndose. Lo único que le importaba era no haberle podido decir que la quería, que la amaba con locura. Pero ya era tarde, ya no había tiempo.
La arena dejó de caer y todo se volvió negro y vacío.
Ahora, mientras las sombras inundaban el brillo húmedo de sus ojos, y el silencio llenaba cada vez más sus oídos, se preguntaba si no habría sido más inteligente aceptar el soborno y dejarse caer en el tercer asalto; pero eso él no pudo verlo a tiempo, él tenía que ganar el título, tenía que hacerlo y no cabía otra cosa en su mente. Sin embargo, en esos precisos instantes, lograr el cinturón dorado de los pesos pesados no le importaba, ni lo más mínimo; ni siquiera le importaba el hecho de estar muriéndose. Lo único que le importaba era no haberle podido decir que la quería, que la amaba con locura. Pero ya era tarde, ya no había tiempo.
La arena dejó de caer y todo se volvió negro y vacío.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)