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martes, 9 de abril de 2013

Las Siete y Media

Estaba de espaldas, sentado en el sofá, con las piernas colgando de uno de los reposabrazos. La habitación estaba en penumbra, sólo una pizca de luz se atrevía a luchar contra las sombras, colándose a través de las rendijas en persianas y cortinas. Eran las siete y media de la mañana de un mes lluvioso de marzo.

Me acerqué casi sin hacer ruido y acaricié su hombro al tiempo que preguntaba con voz silenciosa.

-¿Por qué lloras?
Su cabeza, de castaño dorado, se giró, dejandome ver su cara con unos ojos verdes manzana anegados por las lágrimas. La abracé y sentí el calor tibio de su cuerpo a través de la camisa celeste que llevaba.
-Porqué hay momentos felices de los que sólo puedes sacar conclusiones tristes.

domingo, 13 de enero de 2013

Dialogando (3)

Probando diálogos... "pudo ser ayer".
1.
-Supongo que querer asegurar la respuesta aunque ya la conozca es de idiotas, ¿no?
-Depende.
-¿Cómo qué depende?
-Pues eso, depende.
-Ya vale, a ver dime donde entra tu palabra favorita aquí.
-Muy fácil, si quieres asegurar la respuesta es porque en realidad no la conoces, o porque aunque sea infinitesimalmente tienes alguna esperanza de estar equivocado. Eso último es lo que probablemente sea de idiotas.
-Muchas gracias, amigo.
-Tú fuiste el que preguntó.
-Ya, pero esperaba que me dieras otra contestación, no sé, algo que me animara.
-Tenías la esperanza de que te animara y sabías que te diría lo que pienso, idiota.
-No sé ni para qué pregunto.
-Ya te lo he explicado y no voy a volver a hacerlo.
-Está bien, está bien, tú ganas.

2.
-¿No tienes la sensación de qué todo se repite?
-¿Cómo en un círcul vicioso?
-Sí, algo así, pero más como una espiral.
-Supongo que a veces sí.
-¿Y qué haces?
-Normalmente pego un grito y luego increpo un poco a Dios.
-¿Y te funciona?
-Si no estoy sólo en casa sí, si no me toca levantarme.
-¿Pero de qué me hablas?
-De lo que me has preguntado, de que todo se repite.
-¿Y qué tiene que ver que estés sólo en casa o no?
-Pues que me podrán traer el papel o no.
-Muy trancesdental, ¡sí señor!
-¡Eh! En el "trono" suelen llegar las mejores ideas.
-Prefiero no saber de tus ideas ahí, gracias.
-Tú te lo pierdes.

3.
-¿Tú crees que alguna vez dejará de pasarme esto?
-No lo sé, creía que esta vez sí.
-Ya, igual que la anterior, y la anterior. Y así sucesivamente.
-Bueno, ya vendrán tiempos mejores.
-Siempre dices eso y siempre termina igual.
-No exageres.
-Llevas razón, debería decir que ni empieza igual.
-Menos mal que sé de que va la cosa, porque si no pensaría que hablas raro.
-Pues oye, lo mismo ese es mi problema, que hablo raro.
-Yo te entiendo perfectamente.
-En tu caso son los años de experiencia.
-Será. Me alegra que hayas sonreído.
-Mover los labios hacia los lados es fácil y lo de dentro no se ve. Aunque para algunas cosas debo de ser transparente.
-Sí, como un cristal recién limpiado. ¿Cuándo vas a dejar de decir tonterías?
-Cuándo esto decida empezar.

4.
-Sabes, hoy he tenido como un "déjà vu".
-¿No me digas?
-¿Y lo más gracioso sabes qué ha sido?
-Ni idea.
-Que sabía que lo iba a tener.
-Claro, ¡ahora eres vidente!
-Pues hijo, para algunas cosas debo serlo, porque esto lo había visto venir desde el principio.
-¿Entonces porqué me estás dando la brasa?
-Supongo que porque, como siempre, dejo que la esperanza me invada.
-Pues no lo hagas más, ¿vale?
-La próxima vez que te encuentres uno de estos "deyavús" cambiate de acera.
-Eso es lo que me digo siempre después, pero luego nunca lo hago.
-Pues la próxima acuérdate. Por tus amigos, te lo agradeceremos.
-Ya lo supongo Si no querías hablar de esto haberlo dicho, eres el único al que le cuento estas cosas.
-¡Qué afortunado!
-No te preocupes que esta es la última.
-Eso espero.

5.
-Siempre lo sé, que será así. Ansío el subidón que me da. Me hace viajar a otros mundos donde yo no soy yo, donde mi destino no está marcado y predefinido, donde lo que quiero está a mi alcance. Es como si la vida fuera mejor de lo que es. Siempre me siento así después, durante un tiempo; pero luego viene lo malo y tras ello, lo peor. La sensación de vértigo, la caída y el impacto contra el suelo. Tan fuerte que casi no me puedo levantar. Después de eso me digo cien veces no, mil, que no la volveré a tomar. Que no dejaré que se acerque a mi, pero siempre fracaso. Acabo cayendo porque soy débil.


viernes, 11 de enero de 2013

Dialogando (1)

Pruebas dialogadas...

1.
[...]
-¡Qué sí!
-Tío, no te pongas así.
-Claro que sí, ¡es siempre la misma mierda!
-No hombre.
-¿No? Cómo no va a serlo si siempre acaba igual.
-Pero ha sido distinto esta vez.
-¿Distinto? ¿Por qué? Porque empezó de otra manera.
-¡Claro! 
-¿Y qué más da como empezara? Si terminó de la mismitica manera. Lo que te diga yo, ¡la misma mierda! Pero sabes qué te digo, que no me vuelve a pasar nunca jamás, ¡nunca jamás!
-Bueno, lo que tu digas.
-Claro que sí, lo que yo diga.
[...]

2.
[...]
-No deberías rendirte.
-¿Tú qué sabrás?
-Nada, salvo que tirar la toalla es de estúpidos.
-Pues también es de estúpidos levantar la cabeza cuando sabes que van a darte otro puñetazo, ¿sabes?
-Eso no puedes saberlo.
-Sí, sí que lo sé.
-¿Cómo?
-Por la experiencia, hijo, por la experiencia.
-Claro, como que estás recibiendo golpes todos los días, ¿no?
-Venga, listo, dime cuando no me han dado y bien... ¿Ves? Ni una sola vez tienes en tu cabeza.
[...]

3.
[...]
-Tengo que confesarte algo.
-¿El qué?
-Algo, pero es que no sé si hacerlo.
-¿Cómo que no lo sabes?
-Eso, que no lo sé. Es una pregunta.
-Pues venga, pregunta.
-¡Qué no sé!
-Ya está bien, ¿qué?
-Que no, que me da miedo.
-¿Miedo?
-Claro, porque seguro que no la quieres contestar.
-¿Cómo no voy a querer contestarla?
-Qué si quieres salir conmigo... Ves, no ibas a contestarla, nada, me daba miedo saber tu respuesta, ¿ves? En fin, lo siento, no tendría que haberla hecho.
[...]

4.
[...]
Fue bonito, bonito mientras duró, claro, aunque no es que durase demasiado tiempo. Y bueno, el tiempo que lo hizo en realidad fue una ilusión, ¿verdad? Sí, claro que lo fue y las ilusiones siempre son bonitas, al menos hasta que alguien llega y le pega una patada, arrojándola lejos, y se borran. Pero es que tampoco se puede vivir siempre en una ilusión, claro, sería demasiado dulce, aunque esta vez me habría gustado que durara un poco más. Sólo un poco más. Lo que no sé es "pa qué" si al final llegaríamos al mismo sitio, ¿verdad? Bueno, supongo que algún día será diferente, así que no debería preocuparme. Entonces, ¿por qué mierda lo hago? ¿Por qué mierda no lo olvido? Supongo que porque la mierda cuesta más olvidarla que las ilusiones, claro, es como más real.
[...]