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miércoles, 4 de octubre de 2017

Élite

Cuando los dioses abandonaron el mundo, aquellos que les eran más cercanos, ocuparon su lugar. Y no ocurrió sin derramamiento de sangre. Desde ese entonces fundamental y perdido en los anales del tiempo, la historia ha sido la misma. Sólo ha cambiado el brillo que irradiaban aquellos que dominaban. Las coronas dejaron de posarse sobre las cabezas y los tronos se cambiaron por las sombras. Así, desde hace más tiempo del que se pueda imaginar, el destino de muchos está controlado por unos pocos, hábiles en dominar masas y obligarlas a cumplir sus designios, convencidas de que actúan con propia voluntad.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Raro... (1)

<<Reconozco que la primera vez que conocí a Gabriel, no le gustaban nada en absoluto Gabri o Gabi, me resultó un tipo raro. Ahora, después de tantos años, no usaría para nada ese calificativo. Si tuviera que escoger una palabra para definirlo sería peculiar. Sin lugar a dudas. Creo que empezaría diciendo: "Era un tipo peculiar".

Recuerdo que después de hablar un poco con él lo que pensé fue que estaba mal de la cabeza y que, o bien era un misógino empedernido, o un gay misógino, pero nada más lejos de la verdad. Digamos que me encontré ante una de esas veces en las que las apariencias engañan de verdad, porque tras todos estos años de vida precísamente las apariencias suelen ser bastante sinceras. Gabriel resultó ser una persona en extremo sensible, bastante atormentada, con unas ideas que la mayoría llamaríamos extrañas; y con la cabeza demasiado bien amueblada, aunque al principio pudiera parecer que no. A mi me llevó años darme cuenta.

En mi memoria permanece grabada a fuego la escena de la primera vez que lo conocí. Era un viernes por la noche, a las doce en punto. Estoy tan seguro de la hora porque habíamos quedado a las once y media y acababa de mirar el reloj al entrar para saber cuanto llevaba de retraso. Mis amigos bebían ya su segunda cerveza apoyados en la barra, con bastante espacio aún a su alrededor ya que el pub, o discoteca, nunca he tenido demasiado claro como llamar a esos sitios, no empezaría a llenarse hasta la una. Rodri y Fernando charlaban animadamente mientras Migue se mantenía al acecho, mirando con interés un grupo de chicas. Y junto a él un tipo que no conocía de nada. En seguida conecté la frase de Migue "Se vendrá un compañero del trabajo". Llegué hasta ellos y empecé a saludar mientras dejaba la chaqueta en un rincón y el paraguas empapado en el suelo. Migue me presentó al extraño como Gabriel y se aseguró de que entendía perfectamente que no le gustaban ninguno de los posibles diminutivos.>>


Continuará...

jueves, 7 de marzo de 2013

La Entrevista

Miré a su cara llena de arrugas, que como los anillos de un árbol contaban cada año y cada experiencia. Pero lo más significativo eran sus ojos. En ellos se dibujaba toda una vida plena, menos un leve brillo lejano y escondido lleno de tal vez, de quizá, de arrepentimiento.

Llevado por mi curiosidad no pude evitar lanzarle la pregunta a pesar de que ya habíamos terminado la entrevista y casi lo habíamos recogido todo.

-Sé que ha tenido una buena vida, me lo ha dicho y se le ve en la cara, además, por lo que todos saben así ha sido, pero, ¿hay algo de lo que se arrepienta? ¿Algún error del pasado que le gustaría corregir?
No olvidaré como suspiró, tomó aire, relajó la cara y sus ojos se volvieron más brillantes mientras se perdían viendo algo que no estaba allí. Sus labios casi dibujaron una sonrisa triste.
-Sí hay algo de lo que me arrepiento, sí, una única cosa.

Me eché un poco hacia delante, con mis oídos ávidos por conocer la respuesta, por oír qué me iba a contar.
-Sí... De no haberle dicho que la amaba, que la amaba con locura, a la única mujer que realmente mereció que lo hiciera, a la única que habría merecido la pena mirarla y decirle "un te quiero".
-Pero nunca es tarde para eso.-Dije entre esperanzado, triste y asombrado.
-Para mi me temo que sí lo es. Demasiado tarde desde hace cinco años.
Su voz casi se apagó, y dos lágrimas recorrieron los laberintos en su cara, hasta encontrarse al final de la barbilla justo antes de precipitarse al vacío.

jueves, 8 de noviembre de 2012

El Principio...

No fue ni aquí, ni ahora. Fue hace tanto tiempo, que bien podría ser ayer, hace diez años o, incluso, mañana o más tarde. Nació para morir, y después, para vivir. Simplemente se colocó ahí, a la espera de que algún incauto se preguntara que era e intentara alcanzarla, acercarse para mirarla, para conocerla, para averiguar más sobre ella; para conocer. 
Y ocurrió, que llegó, un día, por la mañana o por la tarde, una mano se acercó y la tocó. Era suave al tacto, y áspera. También fría, y cálida. Los ojos se abrieron como una espiral que gira sobre si misma, curiosos; y vieron la forma que tenía la imagen impactaba más allá del iris iluminado. Se escuchó una pregunta tras la mirada y una respuesta que contaba qué era esa cosa. Y así nació, para morir, para vivir: La Idea, la primera, y la última, de todas.


Y con este primer texto quiero daros la bienvenida a este blog, que ha permanecido mucho tiempo como un lienzo en blanco, enfermo de silencio.

Sed bienvenidos.