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lunes, 5 de diciembre de 2016

3 Palabras (2)

«"¡Qué te den!" Fueron sólo tres palabras, pero se grabaron a fuego en Alberto, en su corazón, en su mente y en su alma. Aún podía, tres años después, ver claramente cómo Mariola cogía precipitadamente su ropa, se vestía, tomaba su bolso y arrancaba por el pasillo a toda velocidad hasta llegar a la puerta, que cerró tras de sí con un portazo. En secreto lloraba cada vez que lo recordaba, y lo hacía a menudo. Se preguntaba qué habría sido de Mariola y se juraba que si algún día volvía a tenerla delante haría más que pronunciar un ambiguo "Lo siento". Habia tenido mucho tiempo para sufrir y pensar bajo aquellas hirientes tres palabras, bajo el yugo de aquel merecido: "¡Qué te den!"».

jueves, 10 de septiembre de 2015

Genio

Rembrand miró a la criatura que, a sus pies, se retorcía con dolorosos espasmos. La respiración del ser de piel azulada cada vez se hacía más débil y sonora. Una baba morada le desbordaba por la comisura de los labios y los ojos de pupilas rojas parecía que fuesen a salírsele y explotar. Entre la mueca de terror al saber que la muerte no tardaría en pasar a recogerlo, se lograba distinguir otra cosa, algo diferente, una pregunta que no podía formular con su garganta privada de todo aire, privada su lengua  y privados sus labios de cualquier clase de fuerza. ¿Cómo? ¿Cómo? Esa era la pregunta no pronuncida en su rostro y que escapaba al horror paralizante de la cercana llegada de la parca. ¿Cómo?
 -De verdad lo lamento, dador de deseos, de verdad. Lamento que hayas topado conmigo, que a fuerza de tantos deseos negados, de tantas heridas abiertas por los anhelos inalcanzables y que se torcieron, convirtiéndose en arena entre los dedos, y que el tiempo se negaba a curar. Al final quedé vacío de todo afan o sueño, y ahora no soy más que una cáscara que nada desea y que nada puede desear. 

jueves, 7 de agosto de 2014

Menos es Más...

-Te noto distraido, ¿te pasa algo? -preguntó el viejo Lerón a Julius, sentado en el alféizar de la ventana con los pies colgando hacia fuera y con la mirada perdida a lo lejos, en los pastos verdes y las montañas cubiertas de nubes grises.
-Esta mañana me he dado cuenta de que entiendo cada vez menos y al mismo tiempo, más.

miércoles, 1 de enero de 2014

Ultimas...

Sonaban a lo lejos los últimos alientos de aquel día, un día como cualquier otro, un día tan único como irrepetible, un día 31 de un Diciembre que se agotaba. Había aplicado todos los remedios que el Doctor le indicara antes de marcharse, pero nada parecía surtir efecto para paliar el mal que le aquejaba. En esos instantes se enfrentaba él también a su final. Sabía que en cuanto la última campanada de media noche sonara su corazón se detendría, y lo único que podía curarle estaba a demasiados kilómetros de distancia, aunque la lejanía en realidad no era un problema geográfico, lo mismo hubiera dado que la medicina dulce, tibia y rosada, estuviera apenas a unos metros, apenas a unos palmos, apenas a unos centímetros; porque jamás llegaría a sus labios. Y posiblemente fuera mejor así, el fin de la agonía de su tiempo. Intentaba alejar de él aquel pensamiento gris, pero no podía, la nada se le antojaba mejor que otros 365 días diferentes pero todos iguales...

martes, 9 de julio de 2013

Rosa

Tengo que reconocer que ha puesto empeño, tanto empeño que al final no tengo más remedio que inclinarme y admitir la razón que me negaba a darle. Mi error me ha llevado a pecar tantas veces de ingenuo, que casi me dan ganas de clavarme un cuchillo en el pecho por simple castigo de mi idiotez; pero eso fue antes, ahora ya no soy un idiota. Ahora ya sé que la fragancia de las rosas sólo se puede aspirar una o dos veces, luego la flor muere y el dulce aroma se torna en una clase de hedor podrido que lo impregna todo alrededor, haciendo insoportable visitar el jardín. Y una vez que ocurre sólo podemos arreglarlo con una concienzuda poda... Ya no olvidaré nunca más aspirar, cortar y tirar.

lunes, 10 de junio de 2013

"De Siempre"

<<No quieres creerlo. Te tapas los oídos con las manos, con tanta fuerza que por un segundo piensas que es posible que aplastes tu propio cráneo, pero es algo léjos de lo que podría ocurrir. El murmullo del silencio te atrapa por unos segundos, sólo por unos segundos. Ahí está, ahí está sonando de nuevo la misma canción, con la misma voz  y la misma melodía. Y ya no sabes de manera alguna si viene de fuera o de dentro, no sabes si realmente suena o imaginas que suena. Sólo sabes que es "la misma canción de siempre".>>

martes, 28 de mayo de 2013

DeHistorias (1)

[...]
En un día como hoy, no puedo evitar preguntarme si nuestras voces volverán a intercambiar palabras; porque ahora sólo alcanzo a escuchar silencios. Tengo que reconocer que me sorprendiste con enormidad, tres veces. La mayor de ellas, la última, que fue como si se sumaran las dos primeras y luego se multiplicaran por menos diez; más de lo necesario para engullir en el vacío las anteriores y lanzarlas a un recuerdo muerto de olvido. En realidad, si lo pienso, no logro entender y lo único que consigo es embriagarme de pena, de un manto pesado que me impide llegar allí.

En la noche me asalta la hiriente cuestión de cuanto erré al entender, y me pregunto si, pronunciar más palabras enderezarán este rumbo errado que sólo lleva a  un lugar repleto de borradas memorias muertas. 


[...]

martes, 2 de abril de 2013

Silencios

[...]

-¿Por qué te marchaste?
-¡Je! Que me marché, dices. ¡Ojalá hubiera sido así! Dejé de ir allí, sí, pero porque ya no era bien recibido. Desafortunadamente hay muchas maneras de decirle a alguien que se largue, que está sobrando. Miradas, gestos y, sobre todo, los silencios. Los silencios son la mejor forma, porque nadie más que tú los oye; para los demás pasan desparecibidos, y cuando alguien nota algo, es que ya no estás y todos creen que te has ido sin motivo y sin razón... Nadie se da cuenta de que te han echado, ni tan siquiera los que lo hicieron. Y entonces vendrán respuestas equivocadas a rellenar ese porqué cargado de silencio.
-¿No estás siendo dramático?
-¿Para qué...? Dime, sinceramente, porqué crees que no volví. Bueno, déjalo, no te voy a obligar a mentirme para animarme, o a decir unas palabras sinceras que creas pueden herirme. Aunque me gustaría, allí no queda nada para mi. No es la primera vez, ni, aunque me gustaría, será la última.

[...]

miércoles, 27 de marzo de 2013

"Remake"

[...]
-¿Qué te ha parecido? ¿Te ha gustado?
-¿Qué me ha parecido? Una basura, una bazofia, vamos, resumiendo; una mierda. Estoy hartísimo de tanto "puto remake". Es que ya sólo saben hacer remakes. ¿Dónde "cojones" están las ideas? Vamos, que es la última vez que vengo hasta aquí para gastarme ocho "lerus" por ver lo mismo de siempre y encima, peor hecho. Luego dicen que vamos menos al cine y que la culpa es de la piratería. Menuda panda de "cabrones hijos de puta".
-¿No te has parado a pensar qué la crisis del cine es más significativa de lo que parece? Cómo un reflejo.
-¿Más significativa? ¿Un reflejo? A ti te ha afectado al cerebro la película ésta de mierda, ¿eh?
-Creo que más me afecta oírte hablar así, me van a sangrar los oídos, pero bueno. Lo que quiero decir es que nos quejamos de ver un remake cuando nuestra vida no es más que eso, un remake.
-Tío, de verdad que te ha dejado "tocao".
-No, en serio, piénsalo. Todas nuestras vidas no son más que un remake de un remake de un remake, el de nuestros padres, y el de ellos el de sus padres. Pero si es que mirando más adentro es lo mismo. AnaB no es más que un remake de lo mismo. La película ahora se llama AnaB, pero podríamos llamarla Laura VI, añadiénole alguna coletilla como "la venganza de las Ex", para darle más gacias. Y la siguiente que venga será Laura VII, se llame como se llame. Porque estamos encerrados en lo mismo, una y otra vez.
  Así cómo queremos que las películas sean diferentes. ¡Venga hombre! Si no son más que un reflejo de todo esto. Y no sé tú, pero yo ya estoy cansado de vivir lo mismo, una y otra vez. Una y otra.
[...]

domingo, 24 de marzo de 2013

Fragmentos...

 

<<Si me lo preguntaras a mi te diría que no, que no volvió. Al menos eso es lo que yo prefiero pensar, porque la otra alternativa se me antoja demasiado terrible. Ya sabes, esas cosas absurdas que tiene la vida. De esas como cuando estás en tu casa, sin nadie a tu alrededor, simplemente leyendo un libro o tirado en la cama escuchando música, pero no estás solo; pero en cambio puedes ir al bar con un montón de amigos, rodeados de un montón de gente y estar realmente solo. O como la distancia, que kilómetros pueden ser cerca, casi ahí al lado, y medio metro puede ser lejos, demasiado lejos. Y son de esas cosas que siempre hacemos mal, porque digo yo, que porqué no nos quedamos en casa tranquilamente leyendo un libro, que es lo que deberíamos hacer; pero no, todos vamos al bar. Supongo que algún día a eso también te podré contestar, pero no hoy>>.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Camino

-Entonces, ¿sólo hay un camino? Se escuchó que preguntaba, entre triste y resignado.
-Así es Respondió la voz hueca desde su púlpito vacío e invisible.
-¡Qué lástima! Y se dió media vuelta.

lunes, 11 de febrero de 2013

Cartas de Amor Olvidado...


Hola Inés,

la verdad es que no sé por donde empezar. Hace tanto tiempo que debería haber dejado que las palabras brotaran de mi garganta que ya, como mucho, sonarán roncas y gastadas; pero aunque sea tarde debes saberlo, porque nunca está de más el saber que eres especial para alguien y te lo digan, y porque quiero creer eso de "más vale tarde que nunca".

Recuerdo la primera vez que te vi, vestías de negro y llevabas una cadenilla en la cintura. No, no era un cinturón y seguramente tenga un nombre que desconozco, pero yo lo veía así. Para mi fue una cosa super sugerente. Me pasé toda la noche pensando si decirte algo, pero nunca he sido bueno acercándome a una chica que no conozco en un pub o discoteca. Esa vez sería una mera atracción física, pero ya causaste una impresión en mi, que no caería en el olvido.

Luego pasó el tiempo y volvimos a coincidir, en otro entorno, en otro lugar más cómodo y por fin supe tu nombre y, sin saber como, conectamos. Fuimos haciéndolo durante todos esos meses de otoño, invierno y primavera. Después vino el verano y la distancia se cernió sobre nosotros. Tengo que reconocer que contaba los días hasta que volvieramos a vernos, el primer día del reencuentro debía decirte lo que sentía por ti. Debía haberlo hecho, pero ya carecía de sentido. Todo había cambiado. Me resigné esperanzado aguardando una nueva oportunidad de poder mirarte a los ojos y decirte lo que sentía por ti. Esperando un día tras otro, un mes tras otro, un año tras otro... Pero el momento nunca llegó y mis palabras se volvieron un sinsentido. Uno a uno, cada te quiero que tuve que haber dicho fue agotándose hasta morir asfixiado.

Si hoy me preguntaras si aún te quiero tendría que responder que sí, porque siempre habrá una pequeña parte de mi corazón, escondida y encerrada en un velo de olvido, que te amará, que te querrá y cuyas lágrimas no habrán de cesar por el error cometido.


Hoy, después de todo este tiempo, lo sabes. Espero que algún día puedas perdonarme el silencio en el que había sumido a esta voz hasta ahora.

Con todo mi amor, Hugo




Pensando en el próximo día 14, por "hacer algo temático", por esas veces que se quedó en el tintero decir un "te quiero", o algo así, por esas veces que todo cayó el un olvido recordado, por esas veces que hiciste el tonto guardando silencio... Sé que es un poco "ñoño", a veces hay que serlo y también que cae en los tópicos, pero hoy tampoco me importa eso.

Por cierto, Inés no existe, estrictamente hablando, ni Hugo tampoco.

viernes, 1 de febrero de 2013

Otro Cortito

-¿De verdad? ¿Otra vez vuelves a intentarlo? ¿Tendré qué despellejarte hasta el hueso para encontrar ese último ápice de esperanza que aún pareces tener y librarte de ella de una vez por todas? ¿Es eso lo que me obligarás a hacer?

miércoles, 23 de enero de 2013

Otro Corto...

Creía que habías muerto, lo creía de verdad, y ya veo que no fue así. Tendría que sentirme alegre o eso supongo, pero no, porque cada vez que apareces en mi vida y me invitas a pensar diferente, a albergar esperanza de que existe otro camino, que otro resultado es posible; todo vuelve a ser exactamente lo mismo. Debo ser yo la causa y no tú, pero siempre me olvido de eso hasta que apareces y entonces todo se convierte en un terrible error que se lleva la felicidad.

Te dejo susurrarme al oído, cegarme aún cuando ya he atisbado demasiadas veces el futuro como para no saber lo que viene a continuación y vuelvo a caer en esa sensación vertiginosa de vacío, de rabia, de impotencia, de desconcierto porque sabes lo que sucede pero no eres capaz de alcanzarlo, o no quieres hacerlo.

Y ahí estoy ahora, en ninguna parte e infeliz. No te necesitaba, ni antes, ni ahora, ni nunca. Para mi sería mucho mejor que murieras de verdad, de una vez por todas, definitivamente; o al menos que te olvidaras de mi para siempre jamás.

No aguanto ya este punto alcanzado siempre después de tu visita traicionera. De ese saber como será algo, y ver dolorosamente como cada destello fragmentado del será se convierte en un es, que se clavará en mi pecho para convertirse en un fue envenando y me matará una vez más.

domingo, 13 de enero de 2013

Mensaje Cifrado...

[...]
-Mira la nota que he recibido esta mañana.

SU-BKSJKG 8 - 35 - 27

-¿Qué significa?
-¿Tú crees que te lo estaría enseñando si lo supiera? Ayúdame a descifrarlo.
-¿Yo? ¿No tienes a otro al que incordiar con estos estúpidos jueguecitos?
-¿La verdad? Sí, pero tu estás el primero en la lista.
-"¡Qué bien! Siempre quise estar primero en una lista". A veces no sé porque no te digo simplemente que te olvides de mi existencia.
-Venga, será divertido.
-Como una piñata donde tú eres la piñata...

[...]

Dialogando (3)

Probando diálogos... "pudo ser ayer".
1.
-Supongo que querer asegurar la respuesta aunque ya la conozca es de idiotas, ¿no?
-Depende.
-¿Cómo qué depende?
-Pues eso, depende.
-Ya vale, a ver dime donde entra tu palabra favorita aquí.
-Muy fácil, si quieres asegurar la respuesta es porque en realidad no la conoces, o porque aunque sea infinitesimalmente tienes alguna esperanza de estar equivocado. Eso último es lo que probablemente sea de idiotas.
-Muchas gracias, amigo.
-Tú fuiste el que preguntó.
-Ya, pero esperaba que me dieras otra contestación, no sé, algo que me animara.
-Tenías la esperanza de que te animara y sabías que te diría lo que pienso, idiota.
-No sé ni para qué pregunto.
-Ya te lo he explicado y no voy a volver a hacerlo.
-Está bien, está bien, tú ganas.

2.
-¿No tienes la sensación de qué todo se repite?
-¿Cómo en un círcul vicioso?
-Sí, algo así, pero más como una espiral.
-Supongo que a veces sí.
-¿Y qué haces?
-Normalmente pego un grito y luego increpo un poco a Dios.
-¿Y te funciona?
-Si no estoy sólo en casa sí, si no me toca levantarme.
-¿Pero de qué me hablas?
-De lo que me has preguntado, de que todo se repite.
-¿Y qué tiene que ver que estés sólo en casa o no?
-Pues que me podrán traer el papel o no.
-Muy trancesdental, ¡sí señor!
-¡Eh! En el "trono" suelen llegar las mejores ideas.
-Prefiero no saber de tus ideas ahí, gracias.
-Tú te lo pierdes.

3.
-¿Tú crees que alguna vez dejará de pasarme esto?
-No lo sé, creía que esta vez sí.
-Ya, igual que la anterior, y la anterior. Y así sucesivamente.
-Bueno, ya vendrán tiempos mejores.
-Siempre dices eso y siempre termina igual.
-No exageres.
-Llevas razón, debería decir que ni empieza igual.
-Menos mal que sé de que va la cosa, porque si no pensaría que hablas raro.
-Pues oye, lo mismo ese es mi problema, que hablo raro.
-Yo te entiendo perfectamente.
-En tu caso son los años de experiencia.
-Será. Me alegra que hayas sonreído.
-Mover los labios hacia los lados es fácil y lo de dentro no se ve. Aunque para algunas cosas debo de ser transparente.
-Sí, como un cristal recién limpiado. ¿Cuándo vas a dejar de decir tonterías?
-Cuándo esto decida empezar.

4.
-Sabes, hoy he tenido como un "déjà vu".
-¿No me digas?
-¿Y lo más gracioso sabes qué ha sido?
-Ni idea.
-Que sabía que lo iba a tener.
-Claro, ¡ahora eres vidente!
-Pues hijo, para algunas cosas debo serlo, porque esto lo había visto venir desde el principio.
-¿Entonces porqué me estás dando la brasa?
-Supongo que porque, como siempre, dejo que la esperanza me invada.
-Pues no lo hagas más, ¿vale?
-La próxima vez que te encuentres uno de estos "deyavús" cambiate de acera.
-Eso es lo que me digo siempre después, pero luego nunca lo hago.
-Pues la próxima acuérdate. Por tus amigos, te lo agradeceremos.
-Ya lo supongo Si no querías hablar de esto haberlo dicho, eres el único al que le cuento estas cosas.
-¡Qué afortunado!
-No te preocupes que esta es la última.
-Eso espero.

5.
-Siempre lo sé, que será así. Ansío el subidón que me da. Me hace viajar a otros mundos donde yo no soy yo, donde mi destino no está marcado y predefinido, donde lo que quiero está a mi alcance. Es como si la vida fuera mejor de lo que es. Siempre me siento así después, durante un tiempo; pero luego viene lo malo y tras ello, lo peor. La sensación de vértigo, la caída y el impacto contra el suelo. Tan fuerte que casi no me puedo levantar. Después de eso me digo cien veces no, mil, que no la volveré a tomar. Que no dejaré que se acerque a mi, pero siempre fracaso. Acabo cayendo porque soy débil.


viernes, 11 de enero de 2013

Dialogando (2)

Practicando diálogos... En la Jaula de la Fantasía, palabras de otra realidad.

1.
[...]
-Es que aquí las cosas funcionan así.
-¿Cómo?
-Si tienes un lugar secreto lo conoce todo el mundo, pero si lo conoce todo el mundo entonces es secreto.
-O sea, funcionan al revés.
-No, del derecho.
-No puede ser, si es secreto lo es, y si no, no.
-Claro.
-Bien, entonces es tan fácil como hacer lo contrario de lo que quiero. Para que nadie me encuentre me pondré a la vista de todos, y si quiero que alguien me halle, entonces me esconderé.
-Pero así no funcionan las cosas aquí.
-¿Cómo que no?
-No. No puedes querer lo que no quieres para obtener lo que quieres, porque entonces obtienes lo que quieres.
-Exactamente.
-No, porque lo que quieres es lo que no quieres.
-Eso no tiene sentido.
-Es que aquí las cosas no funcionan así.


 [...]

2.
[...]
-¿Qué le pasa a ese?
-Ha perdido su hada.
-Entonces no puede estar aquí.
-¿No podemos hacer una excepción?
-No, y lo sabes.
-Si, pero tenía que preguntarlo.
-¿Por qué?
-Porque es una pena.
-Siempre lo es.
-Cuando se vaya no volverá.
-Eso no lo sabes.
-Esta vez sí lo sé.
[...]

3.
[...]
-¿Cuándo tienes pensado ir a verlo?
-No lo sé.
-¿No crees que ya lo has tenido esperando bastante?
-¿Bastante? Para nada.
-Casi ha pasado una vida.
-Una vida para él, yo acabo de nacer.
-Eso es cierto, pero tu nacimiento se lo debes a él.
-Pero...
-¿Pero qué?
-Si me ve llegará a su final.
-Al menos será un final feliz.
[...]

4.
[...]
-Siempre te lo preguntaste, ¿no?
-Desde la primera vez que me vi.
-Es curioso.
-¿El qué?
-Que de tantos fueras tú el primero.
-¿El primero?
-Sí, el primero que se preguntó qué habría al otro lado.
-Me cuesta creerlo.
-Pues así es.
-Me pregunto el porqué.
-Siempre tienes preguntas.
-Sí, sólo me faltan las respuestas.
-Las encontrarás.
-¿Todas?
-Todas.
[...]

5.
[...]
-¿Qué ha hecho?
-Nada.
-Entonces, ¿por qué está aquí?
-Por eso, por no hacer nada.
-¿Tenía otra alternativa?
-Sí.
-¿Habría cambiado el resultado?
-No.
-Entonces, ¿por qué está aquí?
[...]

6.
[...]
-¿Y siempre está la bruma aquí?
-¿Siempre?
-Que si nunca se va esta especie de niebla.
-¡Ah! Siempre, sí.
-¿Qué la produce? ¿El pantano?
-¿El pantano? No.
-Entonces, ¿qué?
-Pronto lo verá.
-¿Qué lo veré?
-Sí.
-¡Aaaah! ¡Por Dios! ¡No quiero ser devorado! ¡Noooo! ¡Ayúdeme! ¡Ayúdeme! ¡Ayú...!
[...]

7.
[...]
-Siento algo así, como un fuego por dentro.
-Es que algo te habrá sentado mal al estómago.
-No, si es por todo el cuerpo.
-¿Por todo el cuerpo?
-Sí.
-¡Ah! El amor.
-¡Qué dices!
-Que lo que sientes es amor.
-¡Pero mira!
-¡Si estás brillando, brillando como un ascua!
-Te lo estaba diciendo, un fuego por dentro.
[...]

8.

[...]
-¿Y dice qué disparó en defensa propia?
-Exactamente.
-¿Y me lo tengo que creer?
-Usted puede hacer lo que quiera, detective, yo ya le he dicho como ocurrieron los hechos.
-¿Pero los hechos son la verdad?
-Eso le toca a usted averiguarlo.
-¿Agente?
-¿Sí, detective?
-¿Usted acaba de ver lo mismo que yo?
-Si se refiere al sospechoso atravesando la pared, sí.
-Creo que será mejor no decirle esto a nadie.
-¿Pero cómo justificará su desaparición?
-Ya se me ocurrirá algo, cualquier cosa sonará más creíble que esto.
-En eso tiene razón.
-Sabía que este caso me iba a traer problemas... Lo sabía.
[...]

9.
[...]
-¿Este es el final?
-Sí.
-¿Pero el final de todo?
-Sí.
-Entonces, ¿ya he acabado?
-Por ahora.
[...]

10.
[...]
-¡Lo he descubierto! ¡Lo he descubierto!
-¡Alto! Párese un momento por favor. Eso está mejor. ¿Quiere decirnos por qué grita de esa manera?
-Porque lo he descubierto, Erik, lo he descubierto.
-¡Maldita sea, Fiedrich! ¿Qué ha descubierto?
-Ya lo sabéis, Erik.
-¿Cómo voy a saberlo si no me lo decís?
-¡Usted los mató! ¡Los mató a todos!
-¿Qué hice qué? Habéis perdido el juicio!
-Casi lo hago, gracias a sus triquiñuelas.
-¿Quiere serenarse? ¿Acaso no estaba conmigo cuando todos murieron? En el Gran Salón, jugando nuestra partida semanal de cartas, ¿no lo recuerda?
-Lo hago, lo hago demasiado bien. Es usted un científico brillante. Brillante, demasiado brillante; pero yo, Fiedrich von Berschmark he descubierto su secreto.
-¿Qué secreto, Fiedrich?
-¡Éste!
-¿Y qué se supone que tenéis en la mano?
-La pistola de rayos que ellos querían, por eso los mató.
-¿No véis la locura que decís?
-¿Locura? ¡No estoy loco!
-¡Por favor, Fiedrich, apunte con eso a otro lado!
-¿Lo reconoce entonces?
-Sí, me habéis descubierto, pero quitad vuestro dedo del gatillo.
-¿Cómo pudistéis hacerlo?
-Querían mi pistola para la guerra, para el mal, no eran buenas personas.
-¿E Isabella? ¿También la quería? ¿También era mala persona?
-No, ella fue un desafortunado accidente, no podía saber que estaba ahí.
-Deberiáis haberlo sabido, haberos asegurado antes de disparar con este rayo mortal que atraviesa las paredes.
[...]

lunes, 7 de enero de 2013

Otro micro...

-Si es importante debes luchar por ello. ¿Acaso se corona la cima de una montaña sin esfuerzo? ¿Sin luchar?
-Eso lo entiendo, lo sé y lo comparto. Quiero luchar y lo haré. No pienso rendirme. Ese no es el problema.
-¿Entonces?
-Es evidente, ¿cuáles son las armas adecuadas? Y, sobre todo, ¿cómo debo usarlas?-sonrisa.-¿Ves? Tú tampoco lo sabes. Dudo que nadie lo sepa.