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miércoles, 1 de enero de 2014

Ultimas...

Sonaban a lo lejos los últimos alientos de aquel día, un día como cualquier otro, un día tan único como irrepetible, un día 31 de un Diciembre que se agotaba. Había aplicado todos los remedios que el Doctor le indicara antes de marcharse, pero nada parecía surtir efecto para paliar el mal que le aquejaba. En esos instantes se enfrentaba él también a su final. Sabía que en cuanto la última campanada de media noche sonara su corazón se detendría, y lo único que podía curarle estaba a demasiados kilómetros de distancia, aunque la lejanía en realidad no era un problema geográfico, lo mismo hubiera dado que la medicina dulce, tibia y rosada, estuviera apenas a unos metros, apenas a unos palmos, apenas a unos centímetros; porque jamás llegaría a sus labios. Y posiblemente fuera mejor así, el fin de la agonía de su tiempo. Intentaba alejar de él aquel pensamiento gris, pero no podía, la nada se le antojaba mejor que otros 365 días diferentes pero todos iguales...

martes, 17 de diciembre de 2013

Sueño Nuevo, Sueño Viejo

He soñado Babylonia como siempre he soñado. Y allí estabas tú. Tengo miedo porque entonces el ayer ha alcanzado al hoy. Me asusta la vieja historia sempiterna, me asusta que las palabras que no dije se conviertan en olvido y me asusta que las palabras pronunciadas se tornen en distancia. Y es hoy cuando no puedo dejar de preguntarme qué he de hacer. Quiero correr y alejarme de ti, quiero correr y acercarme a ti, quiero correr. Cierro los ojos con el deseo de volver a verte entresueños mientras mi corazón late lleno de miedo por lo que no siento, por lo que siento...

Y sí, Babylonia es una ciudad, una muy real, demasiado real, tan real que podrías viajar a ella si quisieras y supieras cual es...

domingo, 13 de enero de 2013

Mensaje Cifrado...

[...]
-Mira la nota que he recibido esta mañana.

SU-BKSJKG 8 - 35 - 27

-¿Qué significa?
-¿Tú crees que te lo estaría enseñando si lo supiera? Ayúdame a descifrarlo.
-¿Yo? ¿No tienes a otro al que incordiar con estos estúpidos jueguecitos?
-¿La verdad? Sí, pero tu estás el primero en la lista.
-"¡Qué bien! Siempre quise estar primero en una lista". A veces no sé porque no te digo simplemente que te olvides de mi existencia.
-Venga, será divertido.
-Como una piñata donde tú eres la piñata...

[...]

Dialogando (3)

Probando diálogos... "pudo ser ayer".
1.
-Supongo que querer asegurar la respuesta aunque ya la conozca es de idiotas, ¿no?
-Depende.
-¿Cómo qué depende?
-Pues eso, depende.
-Ya vale, a ver dime donde entra tu palabra favorita aquí.
-Muy fácil, si quieres asegurar la respuesta es porque en realidad no la conoces, o porque aunque sea infinitesimalmente tienes alguna esperanza de estar equivocado. Eso último es lo que probablemente sea de idiotas.
-Muchas gracias, amigo.
-Tú fuiste el que preguntó.
-Ya, pero esperaba que me dieras otra contestación, no sé, algo que me animara.
-Tenías la esperanza de que te animara y sabías que te diría lo que pienso, idiota.
-No sé ni para qué pregunto.
-Ya te lo he explicado y no voy a volver a hacerlo.
-Está bien, está bien, tú ganas.

2.
-¿No tienes la sensación de qué todo se repite?
-¿Cómo en un círcul vicioso?
-Sí, algo así, pero más como una espiral.
-Supongo que a veces sí.
-¿Y qué haces?
-Normalmente pego un grito y luego increpo un poco a Dios.
-¿Y te funciona?
-Si no estoy sólo en casa sí, si no me toca levantarme.
-¿Pero de qué me hablas?
-De lo que me has preguntado, de que todo se repite.
-¿Y qué tiene que ver que estés sólo en casa o no?
-Pues que me podrán traer el papel o no.
-Muy trancesdental, ¡sí señor!
-¡Eh! En el "trono" suelen llegar las mejores ideas.
-Prefiero no saber de tus ideas ahí, gracias.
-Tú te lo pierdes.

3.
-¿Tú crees que alguna vez dejará de pasarme esto?
-No lo sé, creía que esta vez sí.
-Ya, igual que la anterior, y la anterior. Y así sucesivamente.
-Bueno, ya vendrán tiempos mejores.
-Siempre dices eso y siempre termina igual.
-No exageres.
-Llevas razón, debería decir que ni empieza igual.
-Menos mal que sé de que va la cosa, porque si no pensaría que hablas raro.
-Pues oye, lo mismo ese es mi problema, que hablo raro.
-Yo te entiendo perfectamente.
-En tu caso son los años de experiencia.
-Será. Me alegra que hayas sonreído.
-Mover los labios hacia los lados es fácil y lo de dentro no se ve. Aunque para algunas cosas debo de ser transparente.
-Sí, como un cristal recién limpiado. ¿Cuándo vas a dejar de decir tonterías?
-Cuándo esto decida empezar.

4.
-Sabes, hoy he tenido como un "déjà vu".
-¿No me digas?
-¿Y lo más gracioso sabes qué ha sido?
-Ni idea.
-Que sabía que lo iba a tener.
-Claro, ¡ahora eres vidente!
-Pues hijo, para algunas cosas debo serlo, porque esto lo había visto venir desde el principio.
-¿Entonces porqué me estás dando la brasa?
-Supongo que porque, como siempre, dejo que la esperanza me invada.
-Pues no lo hagas más, ¿vale?
-La próxima vez que te encuentres uno de estos "deyavús" cambiate de acera.
-Eso es lo que me digo siempre después, pero luego nunca lo hago.
-Pues la próxima acuérdate. Por tus amigos, te lo agradeceremos.
-Ya lo supongo Si no querías hablar de esto haberlo dicho, eres el único al que le cuento estas cosas.
-¡Qué afortunado!
-No te preocupes que esta es la última.
-Eso espero.

5.
-Siempre lo sé, que será así. Ansío el subidón que me da. Me hace viajar a otros mundos donde yo no soy yo, donde mi destino no está marcado y predefinido, donde lo que quiero está a mi alcance. Es como si la vida fuera mejor de lo que es. Siempre me siento así después, durante un tiempo; pero luego viene lo malo y tras ello, lo peor. La sensación de vértigo, la caída y el impacto contra el suelo. Tan fuerte que casi no me puedo levantar. Después de eso me digo cien veces no, mil, que no la volveré a tomar. Que no dejaré que se acerque a mi, pero siempre fracaso. Acabo cayendo porque soy débil.


viernes, 11 de enero de 2013

Dialogando (2)

Practicando diálogos... En la Jaula de la Fantasía, palabras de otra realidad.

1.
[...]
-Es que aquí las cosas funcionan así.
-¿Cómo?
-Si tienes un lugar secreto lo conoce todo el mundo, pero si lo conoce todo el mundo entonces es secreto.
-O sea, funcionan al revés.
-No, del derecho.
-No puede ser, si es secreto lo es, y si no, no.
-Claro.
-Bien, entonces es tan fácil como hacer lo contrario de lo que quiero. Para que nadie me encuentre me pondré a la vista de todos, y si quiero que alguien me halle, entonces me esconderé.
-Pero así no funcionan las cosas aquí.
-¿Cómo que no?
-No. No puedes querer lo que no quieres para obtener lo que quieres, porque entonces obtienes lo que quieres.
-Exactamente.
-No, porque lo que quieres es lo que no quieres.
-Eso no tiene sentido.
-Es que aquí las cosas no funcionan así.


 [...]

2.
[...]
-¿Qué le pasa a ese?
-Ha perdido su hada.
-Entonces no puede estar aquí.
-¿No podemos hacer una excepción?
-No, y lo sabes.
-Si, pero tenía que preguntarlo.
-¿Por qué?
-Porque es una pena.
-Siempre lo es.
-Cuando se vaya no volverá.
-Eso no lo sabes.
-Esta vez sí lo sé.
[...]

3.
[...]
-¿Cuándo tienes pensado ir a verlo?
-No lo sé.
-¿No crees que ya lo has tenido esperando bastante?
-¿Bastante? Para nada.
-Casi ha pasado una vida.
-Una vida para él, yo acabo de nacer.
-Eso es cierto, pero tu nacimiento se lo debes a él.
-Pero...
-¿Pero qué?
-Si me ve llegará a su final.
-Al menos será un final feliz.
[...]

4.
[...]
-Siempre te lo preguntaste, ¿no?
-Desde la primera vez que me vi.
-Es curioso.
-¿El qué?
-Que de tantos fueras tú el primero.
-¿El primero?
-Sí, el primero que se preguntó qué habría al otro lado.
-Me cuesta creerlo.
-Pues así es.
-Me pregunto el porqué.
-Siempre tienes preguntas.
-Sí, sólo me faltan las respuestas.
-Las encontrarás.
-¿Todas?
-Todas.
[...]

5.
[...]
-¿Qué ha hecho?
-Nada.
-Entonces, ¿por qué está aquí?
-Por eso, por no hacer nada.
-¿Tenía otra alternativa?
-Sí.
-¿Habría cambiado el resultado?
-No.
-Entonces, ¿por qué está aquí?
[...]

6.
[...]
-¿Y siempre está la bruma aquí?
-¿Siempre?
-Que si nunca se va esta especie de niebla.
-¡Ah! Siempre, sí.
-¿Qué la produce? ¿El pantano?
-¿El pantano? No.
-Entonces, ¿qué?
-Pronto lo verá.
-¿Qué lo veré?
-Sí.
-¡Aaaah! ¡Por Dios! ¡No quiero ser devorado! ¡Noooo! ¡Ayúdeme! ¡Ayúdeme! ¡Ayú...!
[...]

7.
[...]
-Siento algo así, como un fuego por dentro.
-Es que algo te habrá sentado mal al estómago.
-No, si es por todo el cuerpo.
-¿Por todo el cuerpo?
-Sí.
-¡Ah! El amor.
-¡Qué dices!
-Que lo que sientes es amor.
-¡Pero mira!
-¡Si estás brillando, brillando como un ascua!
-Te lo estaba diciendo, un fuego por dentro.
[...]

8.

[...]
-¿Y dice qué disparó en defensa propia?
-Exactamente.
-¿Y me lo tengo que creer?
-Usted puede hacer lo que quiera, detective, yo ya le he dicho como ocurrieron los hechos.
-¿Pero los hechos son la verdad?
-Eso le toca a usted averiguarlo.
-¿Agente?
-¿Sí, detective?
-¿Usted acaba de ver lo mismo que yo?
-Si se refiere al sospechoso atravesando la pared, sí.
-Creo que será mejor no decirle esto a nadie.
-¿Pero cómo justificará su desaparición?
-Ya se me ocurrirá algo, cualquier cosa sonará más creíble que esto.
-En eso tiene razón.
-Sabía que este caso me iba a traer problemas... Lo sabía.
[...]

9.
[...]
-¿Este es el final?
-Sí.
-¿Pero el final de todo?
-Sí.
-Entonces, ¿ya he acabado?
-Por ahora.
[...]

10.
[...]
-¡Lo he descubierto! ¡Lo he descubierto!
-¡Alto! Párese un momento por favor. Eso está mejor. ¿Quiere decirnos por qué grita de esa manera?
-Porque lo he descubierto, Erik, lo he descubierto.
-¡Maldita sea, Fiedrich! ¿Qué ha descubierto?
-Ya lo sabéis, Erik.
-¿Cómo voy a saberlo si no me lo decís?
-¡Usted los mató! ¡Los mató a todos!
-¿Qué hice qué? Habéis perdido el juicio!
-Casi lo hago, gracias a sus triquiñuelas.
-¿Quiere serenarse? ¿Acaso no estaba conmigo cuando todos murieron? En el Gran Salón, jugando nuestra partida semanal de cartas, ¿no lo recuerda?
-Lo hago, lo hago demasiado bien. Es usted un científico brillante. Brillante, demasiado brillante; pero yo, Fiedrich von Berschmark he descubierto su secreto.
-¿Qué secreto, Fiedrich?
-¡Éste!
-¿Y qué se supone que tenéis en la mano?
-La pistola de rayos que ellos querían, por eso los mató.
-¿No véis la locura que decís?
-¿Locura? ¡No estoy loco!
-¡Por favor, Fiedrich, apunte con eso a otro lado!
-¿Lo reconoce entonces?
-Sí, me habéis descubierto, pero quitad vuestro dedo del gatillo.
-¿Cómo pudistéis hacerlo?
-Querían mi pistola para la guerra, para el mal, no eran buenas personas.
-¿E Isabella? ¿También la quería? ¿También era mala persona?
-No, ella fue un desafortunado accidente, no podía saber que estaba ahí.
-Deberiáis haberlo sabido, haberos asegurado antes de disparar con este rayo mortal que atraviesa las paredes.
[...]

Dialogando (1)

Pruebas dialogadas...

1.
[...]
-¡Qué sí!
-Tío, no te pongas así.
-Claro que sí, ¡es siempre la misma mierda!
-No hombre.
-¿No? Cómo no va a serlo si siempre acaba igual.
-Pero ha sido distinto esta vez.
-¿Distinto? ¿Por qué? Porque empezó de otra manera.
-¡Claro! 
-¿Y qué más da como empezara? Si terminó de la mismitica manera. Lo que te diga yo, ¡la misma mierda! Pero sabes qué te digo, que no me vuelve a pasar nunca jamás, ¡nunca jamás!
-Bueno, lo que tu digas.
-Claro que sí, lo que yo diga.
[...]

2.
[...]
-No deberías rendirte.
-¿Tú qué sabrás?
-Nada, salvo que tirar la toalla es de estúpidos.
-Pues también es de estúpidos levantar la cabeza cuando sabes que van a darte otro puñetazo, ¿sabes?
-Eso no puedes saberlo.
-Sí, sí que lo sé.
-¿Cómo?
-Por la experiencia, hijo, por la experiencia.
-Claro, como que estás recibiendo golpes todos los días, ¿no?
-Venga, listo, dime cuando no me han dado y bien... ¿Ves? Ni una sola vez tienes en tu cabeza.
[...]

3.
[...]
-Tengo que confesarte algo.
-¿El qué?
-Algo, pero es que no sé si hacerlo.
-¿Cómo que no lo sabes?
-Eso, que no lo sé. Es una pregunta.
-Pues venga, pregunta.
-¡Qué no sé!
-Ya está bien, ¿qué?
-Que no, que me da miedo.
-¿Miedo?
-Claro, porque seguro que no la quieres contestar.
-¿Cómo no voy a querer contestarla?
-Qué si quieres salir conmigo... Ves, no ibas a contestarla, nada, me daba miedo saber tu respuesta, ¿ves? En fin, lo siento, no tendría que haberla hecho.
[...]

4.
[...]
Fue bonito, bonito mientras duró, claro, aunque no es que durase demasiado tiempo. Y bueno, el tiempo que lo hizo en realidad fue una ilusión, ¿verdad? Sí, claro que lo fue y las ilusiones siempre son bonitas, al menos hasta que alguien llega y le pega una patada, arrojándola lejos, y se borran. Pero es que tampoco se puede vivir siempre en una ilusión, claro, sería demasiado dulce, aunque esta vez me habría gustado que durara un poco más. Sólo un poco más. Lo que no sé es "pa qué" si al final llegaríamos al mismo sitio, ¿verdad? Bueno, supongo que algún día será diferente, así que no debería preocuparme. Entonces, ¿por qué mierda lo hago? ¿Por qué mierda no lo olvido? Supongo que porque la mierda cuesta más olvidarla que las ilusiones, claro, es como más real.
[...]