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miércoles, 1 de enero de 2014

Ultimas...

Sonaban a lo lejos los últimos alientos de aquel día, un día como cualquier otro, un día tan único como irrepetible, un día 31 de un Diciembre que se agotaba. Había aplicado todos los remedios que el Doctor le indicara antes de marcharse, pero nada parecía surtir efecto para paliar el mal que le aquejaba. En esos instantes se enfrentaba él también a su final. Sabía que en cuanto la última campanada de media noche sonara su corazón se detendría, y lo único que podía curarle estaba a demasiados kilómetros de distancia, aunque la lejanía en realidad no era un problema geográfico, lo mismo hubiera dado que la medicina dulce, tibia y rosada, estuviera apenas a unos metros, apenas a unos palmos, apenas a unos centímetros; porque jamás llegaría a sus labios. Y posiblemente fuera mejor así, el fin de la agonía de su tiempo. Intentaba alejar de él aquel pensamiento gris, pero no podía, la nada se le antojaba mejor que otros 365 días diferentes pero todos iguales...

martes, 24 de septiembre de 2013

Breves

<<Él sí que sabía dónde conseguirla. ¡Y la mejor! Porque a él siempre le daban la mejor, y si no, que se atuvieran a las consecuencias...>>
<<Estaba plenamente convencido de que era imposible enamorarse de la persona equivocada, aún así, él lo había hecho y lo sabía.>> 
<<Ningún amor era imposible, excepto el suyo.>>
<<Me causaría más satisfacción dejar su cuerpo maltrecho y tullido, pero eso siempre acarrea preguntas incómodas, ya me entiendes; así que tendré que conformarme con que desaparezca.>>

<<Él mismo era su único lastre.>>
<<Equivocarse hiere, no aprender del error mata.>>
<<Sabes que aunque la tuvieras delante no serías capaz de balbucear ninguna de esas palabras.>>
<<La vio venir, de frente, con toda su estela de aire caliente y su boca de plomo. En otro tiempo la habría esquivado, pero hoy era su día. El día en el que ella lo reclamaría. Ella, la muerte.>>
<<Solo tenía un temor. Uno que le recorría negro por las venas, helándoselas y dejándole la sangre lenta y espesa. El temor a no volver a verla, el temor a que sus oídos no escucharan lo que tenía que decirle; el temor a no ser capaz de pronunciar las palabras.>>

jueves, 20 de junio de 2013

Silencio

Siempre creí que el silencio no era más que la ausencia de sonidos, que era ese momento en el que puedes oirte pensar, que era la definición del diccionario y nada más; pero ahora sé que sólo estaba equivocado. En realidad el silencio no tiene nada que ver con eso, nada que ver, es algo muy distinto; mucho más vacío, mucho más gélido, mucho más temible. El silencio es cuando no escuchas mis palabras y no contestas a mis preguntas, ese es el verdadero silencio, ese es el silencio que mata, lentamente y desde dentro; ese es el silencio. Y ahora lo escucho tan alto y claro, que sé que mañana ya no estaré vivo sino muerto.

lunes, 10 de junio de 2013

"De Siempre"

<<No quieres creerlo. Te tapas los oídos con las manos, con tanta fuerza que por un segundo piensas que es posible que aplastes tu propio cráneo, pero es algo léjos de lo que podría ocurrir. El murmullo del silencio te atrapa por unos segundos, sólo por unos segundos. Ahí está, ahí está sonando de nuevo la misma canción, con la misma voz  y la misma melodía. Y ya no sabes de manera alguna si viene de fuera o de dentro, no sabes si realmente suena o imaginas que suena. Sólo sabes que es "la misma canción de siempre".>>

martes, 28 de mayo de 2013

DeHistorias (1)

[...]
En un día como hoy, no puedo evitar preguntarme si nuestras voces volverán a intercambiar palabras; porque ahora sólo alcanzo a escuchar silencios. Tengo que reconocer que me sorprendiste con enormidad, tres veces. La mayor de ellas, la última, que fue como si se sumaran las dos primeras y luego se multiplicaran por menos diez; más de lo necesario para engullir en el vacío las anteriores y lanzarlas a un recuerdo muerto de olvido. En realidad, si lo pienso, no logro entender y lo único que consigo es embriagarme de pena, de un manto pesado que me impide llegar allí.

En la noche me asalta la hiriente cuestión de cuanto erré al entender, y me pregunto si, pronunciar más palabras enderezarán este rumbo errado que sólo lleva a  un lugar repleto de borradas memorias muertas. 


[...]

miércoles, 22 de mayo de 2013

Raro... (1)

<<Reconozco que la primera vez que conocí a Gabriel, no le gustaban nada en absoluto Gabri o Gabi, me resultó un tipo raro. Ahora, después de tantos años, no usaría para nada ese calificativo. Si tuviera que escoger una palabra para definirlo sería peculiar. Sin lugar a dudas. Creo que empezaría diciendo: "Era un tipo peculiar".

Recuerdo que después de hablar un poco con él lo que pensé fue que estaba mal de la cabeza y que, o bien era un misógino empedernido, o un gay misógino, pero nada más lejos de la verdad. Digamos que me encontré ante una de esas veces en las que las apariencias engañan de verdad, porque tras todos estos años de vida precísamente las apariencias suelen ser bastante sinceras. Gabriel resultó ser una persona en extremo sensible, bastante atormentada, con unas ideas que la mayoría llamaríamos extrañas; y con la cabeza demasiado bien amueblada, aunque al principio pudiera parecer que no. A mi me llevó años darme cuenta.

En mi memoria permanece grabada a fuego la escena de la primera vez que lo conocí. Era un viernes por la noche, a las doce en punto. Estoy tan seguro de la hora porque habíamos quedado a las once y media y acababa de mirar el reloj al entrar para saber cuanto llevaba de retraso. Mis amigos bebían ya su segunda cerveza apoyados en la barra, con bastante espacio aún a su alrededor ya que el pub, o discoteca, nunca he tenido demasiado claro como llamar a esos sitios, no empezaría a llenarse hasta la una. Rodri y Fernando charlaban animadamente mientras Migue se mantenía al acecho, mirando con interés un grupo de chicas. Y junto a él un tipo que no conocía de nada. En seguida conecté la frase de Migue "Se vendrá un compañero del trabajo". Llegué hasta ellos y empecé a saludar mientras dejaba la chaqueta en un rincón y el paraguas empapado en el suelo. Migue me presentó al extraño como Gabriel y se aseguró de que entendía perfectamente que no le gustaban ninguno de los posibles diminutivos.>>


Continuará...

martes, 9 de abril de 2013

Las Siete y Media

Estaba de espaldas, sentado en el sofá, con las piernas colgando de uno de los reposabrazos. La habitación estaba en penumbra, sólo una pizca de luz se atrevía a luchar contra las sombras, colándose a través de las rendijas en persianas y cortinas. Eran las siete y media de la mañana de un mes lluvioso de marzo.

Me acerqué casi sin hacer ruido y acaricié su hombro al tiempo que preguntaba con voz silenciosa.

-¿Por qué lloras?
Su cabeza, de castaño dorado, se giró, dejandome ver su cara con unos ojos verdes manzana anegados por las lágrimas. La abracé y sentí el calor tibio de su cuerpo a través de la camisa celeste que llevaba.
-Porqué hay momentos felices de los que sólo puedes sacar conclusiones tristes.

viernes, 5 de abril de 2013

De Gris y Negro

Escucha, lo oirás un preciso instante antes de que todo alcance su fin. Será un grito silenciso que rasgará la noche de tus entrañas abriéndose paso hasta tus sueños despiertos. Una advertencia burlona que sólo entenderás cuando sea demasiado tarde, dejándote la certeza de que todo está perdido y que ya nada depende de ti.