Mostrando entradas con la etiqueta despertar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta despertar. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de agosto de 2014

Menos es Más...

-Te noto distraido, ¿te pasa algo? -preguntó el viejo Lerón a Julius, sentado en el alféizar de la ventana con los pies colgando hacia fuera y con la mirada perdida a lo lejos, en los pastos verdes y las montañas cubiertas de nubes grises.
-Esta mañana me he dado cuenta de que entiendo cada vez menos y al mismo tiempo, más.

jueves, 5 de junio de 2014

Único


«Has venido hasta aquí. Por fin has entendido qué eres. Por fin las preguntas cobran otro sentido y no requieren una respuesta. Por fin aceptas que tu camino no viaja junto a nadie. Aún te dolerá, un tiempo. Aún tienes que aceptar por completo tu esencia. Aún debes aprender que aunque haya otros como tú, tampoco podrás viajar con ellos. No es un destino que escojamos, el Universo no nos ha dejado esa opción, para los que son como nosotros, como tú y como yo, la Ilusión se ha desvanecido, para siempre. Una vez que te asomas a esa ventana jamás puedes regresar.

Vivimos junto a ellos, pero no somos uno de ellos. Ellos jamás nos entenderán...».


martes, 17 de diciembre de 2013

Sueño Nuevo, Sueño Viejo

He soñado Babylonia como siempre he soñado. Y allí estabas tú. Tengo miedo porque entonces el ayer ha alcanzado al hoy. Me asusta la vieja historia sempiterna, me asusta que las palabras que no dije se conviertan en olvido y me asusta que las palabras pronunciadas se tornen en distancia. Y es hoy cuando no puedo dejar de preguntarme qué he de hacer. Quiero correr y alejarme de ti, quiero correr y acercarme a ti, quiero correr. Cierro los ojos con el deseo de volver a verte entresueños mientras mi corazón late lleno de miedo por lo que no siento, por lo que siento...

Y sí, Babylonia es una ciudad, una muy real, demasiado real, tan real que podrías viajar a ella si quisieras y supieras cual es...

martes, 9 de julio de 2013

Rosa

Tengo que reconocer que ha puesto empeño, tanto empeño que al final no tengo más remedio que inclinarme y admitir la razón que me negaba a darle. Mi error me ha llevado a pecar tantas veces de ingenuo, que casi me dan ganas de clavarme un cuchillo en el pecho por simple castigo de mi idiotez; pero eso fue antes, ahora ya no soy un idiota. Ahora ya sé que la fragancia de las rosas sólo se puede aspirar una o dos veces, luego la flor muere y el dulce aroma se torna en una clase de hedor podrido que lo impregna todo alrededor, haciendo insoportable visitar el jardín. Y una vez que ocurre sólo podemos arreglarlo con una concienzuda poda... Ya no olvidaré nunca más aspirar, cortar y tirar.

martes, 28 de mayo de 2013

DeHistorias (1)

[...]
En un día como hoy, no puedo evitar preguntarme si nuestras voces volverán a intercambiar palabras; porque ahora sólo alcanzo a escuchar silencios. Tengo que reconocer que me sorprendiste con enormidad, tres veces. La mayor de ellas, la última, que fue como si se sumaran las dos primeras y luego se multiplicaran por menos diez; más de lo necesario para engullir en el vacío las anteriores y lanzarlas a un recuerdo muerto de olvido. En realidad, si lo pienso, no logro entender y lo único que consigo es embriagarme de pena, de un manto pesado que me impide llegar allí.

En la noche me asalta la hiriente cuestión de cuanto erré al entender, y me pregunto si, pronunciar más palabras enderezarán este rumbo errado que sólo lleva a  un lugar repleto de borradas memorias muertas. 


[...]

miércoles, 8 de mayo de 2013

Desierto

Ahí, tras tus ojos, es evidente que no queda nada para mi. Sólo la incertidumbre tachonada sobre el alma, porque no vi fue la tormenta de arena que se llevó el oasis dejando más desierto. Supongo que todo fue producto de un espejismo burlón y cruel, de demasiado sol, o el efecto de la sed más seca y delirante. Los pies arrastran dejando un surco borrado por el viento que anuncia la llegada del olvido, algún día.



miércoles, 3 de abril de 2013

El Valle...

Este era un lugar donde el verdor mostraba todos sus tonos. Miles de florecillas de cientos de colores desprendían sus dulces y suaves fragancias. El agua discurría clara y rápida. Allí se agrupaban un montón de albaricoques que daban la fruta más dulce que jamás podrías probar. El cielo siempre se veía azul y salpicado por nubes de algodón. Podías tumbarte durante horas en el manto verde, y dejarte acariciar por el viento mientras sentías como la felicidad te embargaba de la cabeza a los pies, mientras tu mirada se perdía sobre los picos aún blancos de nieve.

Pero todo eso fue antes de que la ceniza lo cubriera todo. Un polvo gris, ácido y esteril, que asfixió la última brizna de hierba, que quemó cada árbol y cada flor, y que tiñó el cielo de su mismo color, convirtiéndolo en un único tono. Y, poco a poco, esa misma ceniza abrasa cada recuerdo dulce y feliz que tengo de este lugar.

¿Recuerdas...?

El otro día, después de hablar contigo y de pensar en todo lo que ha pasado en las últimas semanas, no pude evitar la sensación de que "todo esto ya lo había vivido antes". Mi mente buscó las similitudes demasiado cerca en el tiempo, por lo que las descarté, aunque la certeza imprecisa y que no era capaz de ubicar, estaba ahí, jugando al escondite.

No fue hasta la semana pasada que las piezas del puzzle encajaron. Desde luego que todo esto ya lo había vivido y, viéndolo con cierta perspectiva, las similitudes diría que dan miedo. Sí, cambia el escenario y cambian los actores (aunque algunos repiten) pero la obra sigue siendo la misma.


Recuerdo con claridad que llovía aquel día, incluso alcanzo a atisbar entre los rincones de mi memoria algunos colores de las paredes, de las luces, de los marcos de las puertas. Era el año 99 y estábamos a una semana de Semana Santa, eso también lo tengo claro. El lugar, un hotel de Salamanca.

La puerta de la habitación estaba abierta y charlaba con un amigo sobre como estaba siendo el viaje, sobre cómo lo estábamos pasando, y sobre otras muchas cosas, entre ellas, chicas; en muchos casos, con nombre y apellidos. Recuerdo claramente las palabras que pronuncié en algún momento y que parecieron arrojar una especie de maldición, un hechizo catastrófico; capaz de destruir. Al día siguiente todo había cambiado. Lo que debía de haber estado ahí a la mañana siguiente, había desparecido. Sólo quedaban cajas destempladas, ojos que miraban sin ver, y un silencio tan profundo que podías asomarte y caerte para perderte en él. Después de eso, sólo quedó el paso del tiempo que, como un pintor paciente y preciso, iría dando capas color olvido hasta que sólo hubo nada.


Y ahora recuerdo un día mucho más cercano, por las fiestas de Navidad, no podría precisar si 2012 o 2013, en el que hablaba tranquilamente con un amigo por el Skype y como aquella vez del 99, aparecieron las palabras "mágicas" que habrían de ser catastróficas. Y de nuevo se invocó el silencio y el olvido.Esta vez intenté resistir un poco más el poder de mi propia voz, pero ha sido un vano gesto por mantener una ilusió ya hecha pedazos, pedazos tan pequeños que sólo quedaba un montón de polvo dispersado por el viento.


martes, 2 de abril de 2013

Silencios

[...]

-¿Por qué te marchaste?
-¡Je! Que me marché, dices. ¡Ojalá hubiera sido así! Dejé de ir allí, sí, pero porque ya no era bien recibido. Desafortunadamente hay muchas maneras de decirle a alguien que se largue, que está sobrando. Miradas, gestos y, sobre todo, los silencios. Los silencios son la mejor forma, porque nadie más que tú los oye; para los demás pasan desparecibidos, y cuando alguien nota algo, es que ya no estás y todos creen que te has ido sin motivo y sin razón... Nadie se da cuenta de que te han echado, ni tan siquiera los que lo hicieron. Y entonces vendrán respuestas equivocadas a rellenar ese porqué cargado de silencio.
-¿No estás siendo dramático?
-¿Para qué...? Dime, sinceramente, porqué crees que no volví. Bueno, déjalo, no te voy a obligar a mentirme para animarme, o a decir unas palabras sinceras que creas pueden herirme. Aunque me gustaría, allí no queda nada para mi. No es la primera vez, ni, aunque me gustaría, será la última.

[...]

miércoles, 27 de marzo de 2013

"Remake"

[...]
-¿Qué te ha parecido? ¿Te ha gustado?
-¿Qué me ha parecido? Una basura, una bazofia, vamos, resumiendo; una mierda. Estoy hartísimo de tanto "puto remake". Es que ya sólo saben hacer remakes. ¿Dónde "cojones" están las ideas? Vamos, que es la última vez que vengo hasta aquí para gastarme ocho "lerus" por ver lo mismo de siempre y encima, peor hecho. Luego dicen que vamos menos al cine y que la culpa es de la piratería. Menuda panda de "cabrones hijos de puta".
-¿No te has parado a pensar qué la crisis del cine es más significativa de lo que parece? Cómo un reflejo.
-¿Más significativa? ¿Un reflejo? A ti te ha afectado al cerebro la película ésta de mierda, ¿eh?
-Creo que más me afecta oírte hablar así, me van a sangrar los oídos, pero bueno. Lo que quiero decir es que nos quejamos de ver un remake cuando nuestra vida no es más que eso, un remake.
-Tío, de verdad que te ha dejado "tocao".
-No, en serio, piénsalo. Todas nuestras vidas no son más que un remake de un remake de un remake, el de nuestros padres, y el de ellos el de sus padres. Pero si es que mirando más adentro es lo mismo. AnaB no es más que un remake de lo mismo. La película ahora se llama AnaB, pero podríamos llamarla Laura VI, añadiénole alguna coletilla como "la venganza de las Ex", para darle más gacias. Y la siguiente que venga será Laura VII, se llame como se llame. Porque estamos encerrados en lo mismo, una y otra vez.
  Así cómo queremos que las películas sean diferentes. ¡Venga hombre! Si no son más que un reflejo de todo esto. Y no sé tú, pero yo ya estoy cansado de vivir lo mismo, una y otra vez. Una y otra.
[...]

jueves, 21 de marzo de 2013

"Dialogos"

-- No sé, de verdad que no lo sé. Y tú deberías ayudarme a entenderlo, no quedarte ahí como un pasmarote. ¡Bah! Si yo no tengo la respuesta tú, menos.Pero de verdad que no lo entiendo. Debo ser raro. Me falta algo, un botoncito de On/Off de las cosas. O lo que pasa es que no sé donde está. Eso debe ser. En fin, como sea a ver si aprendo la lección de una vez, porque mira que pensaba que ésta había sido nueva; pero no, sólo que no aprendí en su momento y no me acordaba. Ahora digo que no me vuelve a pasar, que ahora sí que me lo he aprendido. ¿Y sabes qué? Que no sé si me jode más que sea verdad y haber aprendido, o no haberlo hecho.

Se giró un momento y sus ojos se perdieron en la pared blanca, impoluta, completamente lisa, que había justo tras él, a su espalda. Si hubiera habido alguien justo ahí, seguramente no habría podido evitar preguntar: "¿Qué haces hablandole al espejo?"; pero allí no había nadie. Ni lo habría.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Ausencia

Una pieza que no encuentro, suspiros que se escapan, risas que se recuerdan, ojos que no se miran, palabras que no se escuchan, que no se dicen; recuerdos que te asaltan, recuerdos que se olvidan, recuerdos de ayer, fragancias que no están ahí, notas de melancolía, voces que se buscan... Todo eso, y más, es tu ausencia, pero... sólo lo sabrá el viento.

Despertar.

La escarcha atenazaba desde hacía años la tierra roja, caliente y palpitante, durmiéndola. No crecía allí el más leve brote de hierba, ni la más pequeña y dulce flor, ningún insecto emitía sus zumbidos, nada. El lugar no era más que un erial marchito, por un invierno que duraba demasiado tiempo. Tanto, que nadie conocía otro color que no fuera el frío blanco, gélido. Así que, cuando una luz  pálida, dulce de miel y caramelo apareció, el sentimiento fue miedo. No existían ya recuerdos de una luz diferente a la nívea invernal.

Poco a poco, el rayo cálido y sonriente se tumbó sobre el manto blanco. Acariciándolo. La tierra roja dormida durante demasiado tiempo, empezó a agitarse, a palpitar; intentando alzar los brazos para coger un fragmento de aquella luz, de aquel calor. Al fin, un pequeño dedo verde se abrió paso y se dejó besar por la luz que decía -Ya no es tiempo de invierno, despierta.- Lentamente, los recuerdos blancos se marcharon y vinieron unos que se creían perdidos para siempre.